|
Cerca de la confluencia del Guadiana Menor con el Guadalquivir, se localiza el SALTUS TUGIENSIS que los
romanos situaban junto al MONSARGENTARIOS (Monte de la Plata), identificado por algunos historiadores como la Sierra de Cazorla.
Dicho enclave geográfico tuvo un poblamiento temprano por ser zona de comunicación del Alto Guadalquivir con la parte
oriental de Granada, produciendo, por tanto, una enorme riqueza arqueológica que incluye restos fenicios, griegos, ibéricos, romanos, etc. Junto al puerto de montaña en que según fuentes romanas fue destrozado el
ejército de Escipión, muriendo éste a manos de los cartagineses, hace dos mil años aproximadamente.
 Descubrimiento de la Cámara Sepulcral
 Significación
 Descripción
 Ajuar
Fue en 1.908 cuando un campesino estaba arando encontró la entrada la tumba “enterrada” en el montículo llamado
CERRO DE LA HORCA. Rápidamente él y su familia fueron sacando las vasijas, monedas y otros restos que vendieron a bajo precio en Peal de Becerro y Granada.
De ahí la dispersión considerable que se produjo con el paso de los años, fundamentalmente por colecciones particulares de Granada
y Madrid, parte de las cuales engrosan lo hay expuesto en el Museo Arqueológico de Granada y sobre todo en el Museo Arqueológico Nacional.
¿A qué cultura pertenece la Necrópoli de Toya?. Los elementos arquitectónicos la relacionan con Grecia, Asia Menor, Egipto y en especial
con las culturas etrusca y fenicia. J.CABRE deduce en el completo estudio citado al final que corresponden a una tribu hispano-andaluza del siglo V a II a.C., que vivía bajo el dominio económico de los cartagineses, explicándose así sus admirable
síntesis de elementos culturales mediterráneos.
La CÁMARA SEPULCRAL DE TOYA fue declarada MONUMENTO ARTÍSTICO
HISTÓRICO en 1.918, habiéndose ocupado de ella, entre otros, los estudios realizados por Joaquín Ruiz Jiménez, Juan de Mata Carriazo, Rivera-Recio, Blázquez Martínez, Rafael Laínez, Manuel Alejo,
Diego Sánchez, García Bellido, siendo de especial interés "EL SEPULCRO DE TOYA" de J. Cabre, publicado en "Archivo Español de Arte y Arqueología", n.º I, Madrid, 1.925.
|
|
La Necrópoli a la que se accede por una rampa curva descendente, es casi cuadrada, aproximadamente de cinco metros de lado. Está
dividida en tres naves, una central y dos laterales, subdividiéndose estas últimas en otros dos ámbitos cada una Poyos y mesas sirvieron para colocar las urnas cinerarias y otras piezas “cerámica”, que
conformaban el ajuar hallado. Son curiosas las puertas que forman un arco que arranca apuntado y se trunca en su vertiente por un dintel, adquiriendo por ello gran valor arquitectónico.
Las grandes piedras calizas traídas de la cantera que hay detrás del cerro del Castillo de Toya se conservan
bastante bien, colocadas una sobre otra sin ningún tipo de argamasa, es decir, montadas en seco, aunque algunas han sido ya sustituidas por piezas nuevas.
Carece de elementos decorativos, si bien, cabe destacar la moldura de la cornisa que corre por lo alto de algunas paredes, el perfil
de las puertas que tienden a formar un arco apuntado y la talla de dos impostas labradas en le intradós de una de ellas.
Entre los objetos encontrados podemos relacionar una figura de cuadrúpedo de piedra caliza, conocido como la “BICHA DE TOYA”,
expuesto en el Museo Arqueológico Nacional, en muy buen estado; varias cajas de calizas para guardar cenizas, una crátera griega, importada de la Italia Meridional con figuras rojas sobre fondo negro que representa al dios del vino, Baco,
desnudo, al que dos genios alados van a imponer un collar, y varios vasos y platos de estilo igualmente griego.
La cerámica indígena revela una gran variedad de formas, como las reflejadas en el dibujo que se reproduce atrás, en las
que predominan una sencilla decoración geométrica.
Del nivel técnico de la cultura a que corresponde la Necrópoli, da idea los restos de un carro de hierro que han permitido
reconstruir la rueda, además de un casco de bronce, diversas armas incompletas, alhajas (pendientes de oro, collares, colgantes de plata, un brazalete...), amén de urnas cinerarias y otros elementos de ajuar funerario.
|