|
El bar Julián abrió sus puertas
a principios de los años 60. Actualmente está regentado por Faustino Fábrega Fernández, Tino para sus clientes
y amigos. Desde nuestra página queremos dar a conocer el origen de la "Tapa", siendo nuestro bar exponente de una amplia variedad de tapas típicas y autóctonas de nuestra localidad, una
costumbre muy antigua y común en España.
La Real Academia de la Lengua, la define como
"cualquier porción de alimento sólido capaz de acompañar a una bebida".
La costumbre de tapear es tan antigua en España
que se ha convertido en una seña de identidad de Cazorla. La TAPA, una pequeña
porción de alimento que se toma para acompañar la bebida y abrir el apetito antes del almuerzo o de la cena, tiene mil y una versiones a lo largo
y ancho del pueblo de Cazorla y ha evolucionado a través del tiempo hasta alcanzar, como es el caso del Bar Julián, una
insólita sofisticación, fruto de la efervescente actividad creativa de su cocinera Yolanda Peña Sevilla.
La historia de la TAPA
es difícil de delimitar. Algunos estudiosos de la gastronomía relacionan su origen con la costumbre secular de los trabajadores del campo de hacer
un descanso a media mañana para reponer fuerzas con unos bocados y un trago de vino. Para explicar cómo llegó esta costumbre a los bares se
recurre a la leyenda. Algunos sostienen que fue el rey Alfonso X El Sabio quien, en el siglo XIII, ordenó que en los mesones y tabernas se sirviera
algo de comida con el vino,
para evitar los males del alcohol.
La explicación para el nombre de
TAPA, que significa también cobertura o tapadera, está asimismo influida por la leyenda.
Cuentan que, a principios del siglo XX, el rey Alfonso XIII recaló en una venta (restaurante rural) de la provincia de Cádiz, el famoso
Ventorrillo del Chato, donde le sirvieron el vaso de vino que pidió tapado con una rodaja de embutido. Sorprendido,
preguntó a qué se debía aquello, y el ventero le explicó que tenía la costumbre de cubrir los vasos de esa manera
para evitar que insectos o arena estropeasen la bebida. La invención fue tan celebrada por el monarca y sus acompañantes que se consolidó
y terminó por dar nombre al aperitivo que se sirve con la bebida.
La costumbre del tapeo en los bares, en todo
caso, se instituyó como rito en una sociedad influida por circunstancias como el buen clima, que invita a pasar mucho tiempo en la calle, y
por culturas como la romana, la árabe y la judía, que elevan la comida a la categoría de acto social.
Cazorla es uno de los pueblos andaluces donde
mejor se percibe la doble vertiente social y gastronómica de la tapa. Pueblo que bascula entre la tradición y la modernidad, que cultiva ambos
aspectos y que además, por su condición de capital de la comarca que lleva su nombre, estratégicamente conectada con todos los puntos
geográficos de la zona, los expositores de los bares de tapas
cazorleños alcanzan en ocasiones la categoría de auténticos catálogos de tapas de la provincia.
En el Bar Julián se
puede probar casi todo lo que se cultiva, se pesca, se cría, se caza o se guisa en Cazorla. Frío o caliente, de cuchara o tenedor. Junto a las tapas
tradicionales de este conocido bar, se ofrecen las más variadas raciones. Alguna de las muchas tapas tradicionales que ofrece Bar Julián
son:
 Careta.
 Choricillos con pimiento.
 Choto con ajos.
 Habas con jamón.
 Lagartijón.
 Lomo con pimientos.
 Magro con tomate.
 Monterías.
 Pollo con pimientos.
 Revuelto de ajetes con jamón.
Las tapas se suelen acompañar con pan tierno o
con picos (diminutas porciones de pan crujiente).
En cuanto a los vinos, los más tradicionales para acompañar las tapas son los elegantes finos y
manzanillas, que combinan un sabor seco con aromas delicados y punzantes. En los últimos años se han impuesto también la cerveza y los vinos tintos y
blancos más ligeros, tanto andaluces como de otras denominaciones de origen españolas.
|